Síntesis/Reflexión - Isabella Rengifo Álvarez
Mi reflexión sobre el curso de Recursos lingüísticos de la interacción y su relación con mi formación literaria
En la licenciatura en Literatura y Lengua Castellana, programa que curso actualmente en la universidad, sólo hay aproximadamente unas siete materias de literatura a lo largo de la carrera y desde que estoy tomando las primeras, he logrado darme cuenta de su alto nivel de complejidad. Siendo un campo tan vasto, genera inquietud e inconformidad el pensar en la reducida cantidad de cursos específicos del área de la literatura. Sin embargo, durante el semestre tuve la posibilidad de relacionar los contenidos de Literatura y Lenguaje en Contexto, cuarta asignatura de la línea profesionalizante, con los textos y las temáticas abordadas en ellos dentro del curso de la reflexión en cuestión. Los diferentes instrumentos de construcción y análisis de la lengua discutidos desde la lingüística, se conectan con los distintos referentes de formación estilística de los discursos construidos con dicha lengua, y siendo que se habla de obras literarias, son los discursos más compartidos a nivel mundial y por consiguiente, parte de las condiciones de producción de la sociedad en la que vivimos.
Siguiendo con la idea de los discursos compartidos sin barreras territoriales, las obras que constituyen lo que denominamos literatura han sido edificadas a partir de la diversidad de discursos de donde han emergido y son representaciones abstractas precisamente de esa realidad que construimos desde la lengua. Para mí fue sorprendente como podía conectar estos aspectos con, por ejemplo, lecturas de Van Dijk y sus marcos de referencia compartidos, que en palabras del contexto literario, podrían a su vez hacer referencia a un contexto de creación. Esto configura un escenario que da significado a los discursos que constantemente aparecen en la sociedad. Es pues, la identificación de este fenómeno, junto con el desarrollo de una mirada crítica frente a las diferentes representaciones de esa realidad, algunas de las características más importantes en cualquier crítico literario respetable: esa mirada decodificadora de los hilos que entretejen los discursos que componen la totalidad de creencias y posturas en el mundo; inevitablemente, esta forma de observar permite una mejor habilidad para proponer nuevas y originales interpretaciones del conocimiento.
En la licenciatura en Literatura y Lengua Castellana, programa que curso actualmente en la universidad, sólo hay aproximadamente unas siete materias de literatura a lo largo de la carrera y desde que estoy tomando las primeras, he logrado darme cuenta de su alto nivel de complejidad. Siendo un campo tan vasto, genera inquietud e inconformidad el pensar en la reducida cantidad de cursos específicos del área de la literatura. Sin embargo, durante el semestre tuve la posibilidad de relacionar los contenidos de Literatura y Lenguaje en Contexto, cuarta asignatura de la línea profesionalizante, con los textos y las temáticas abordadas en ellos dentro del curso de la reflexión en cuestión. Los diferentes instrumentos de construcción y análisis de la lengua discutidos desde la lingüística, se conectan con los distintos referentes de formación estilística de los discursos construidos con dicha lengua, y siendo que se habla de obras literarias, son los discursos más compartidos a nivel mundial y por consiguiente, parte de las condiciones de producción de la sociedad en la que vivimos.
Siguiendo con la idea de los discursos compartidos sin barreras territoriales, las obras que constituyen lo que denominamos literatura han sido edificadas a partir de la diversidad de discursos de donde han emergido y son representaciones abstractas precisamente de esa realidad que construimos desde la lengua. Para mí fue sorprendente como podía conectar estos aspectos con, por ejemplo, lecturas de Van Dijk y sus marcos de referencia compartidos, que en palabras del contexto literario, podrían a su vez hacer referencia a un contexto de creación. Esto configura un escenario que da significado a los discursos que constantemente aparecen en la sociedad. Es pues, la identificación de este fenómeno, junto con el desarrollo de una mirada crítica frente a las diferentes representaciones de esa realidad, algunas de las características más importantes en cualquier crítico literario respetable: esa mirada decodificadora de los hilos que entretejen los discursos que componen la totalidad de creencias y posturas en el mundo; inevitablemente, esta forma de observar permite una mejor habilidad para proponer nuevas y originales interpretaciones del conocimiento.
Las tres dimensiones del discurso propuestas por Van Dijk, funcionan como un insumo pertinente para un análisis integral, es decir, que tiene en cuenta también factores externos de una obra literaria, puesto que permite un acercamiento multidisciplinar al contexto de creación del texto en cuestión. Este contexto de origen de la obra, es a su vez, analizable bajo las características de la situación de enunciación propuestas por Martínez, en donde el sentido no sólo se rastrea en la fase material del mensaje sino también en los numerosos elementos que dan vida y significado a lo que se dice o expresa, como las intenciones del autor, las creencias que funcionaron como nido para esas intenciones, el medio que recibía la obra y su impresión, además de la impresión de distintos contextos de recepción después de la publicación de un discurso impreso, en este caso, una obra literaria.
Todo esto, en mi opinión, construye una práctica discursiva que me permite posicionar al sujeto que aprende como un actor en escena y a su vez, como investigador y director, al mismo tiempo, de otras escenas, estimulando así el empoderamiento del proceso propio de aprendizaje. Como mencionaba en la introducción, la crítica literaria resulta un campo bastante arduo y a decir verdad, logra frecuentemente llevarme a la frustración y el miedo ante los logros interpretativos de grandes autores y productores de conocimiento en todo el mérito de la expresión. Ante el miedo y la sensación intimidante que produce la práctica de este oficio, tengo la fortuna de decir que el curso tomado este año sobre los recursos lingüísticos para la interacción me ha hecho sentir más próxima y menos pequeña ante el proceso de interpretación de obras literarias, pues me permite sostener mis posiciones sobre bases más sólidas y profundas.
Finalmente, el reconocimiento de las diferentes voces que participan en la construcción de los discursos moldeadores de las personas y los tejidos entre ellas, el papel determinante de la disposición dialógica del ser humano, la identificación de los telones contextuales y el desarrollo de la visión crítica conforman un cargamento intelectual fuerte para enfrentarse al análisis interpretativo de una obra y toda su estructura desglosada. De igual forma, el estudiante que establece este tipo de relación con los discursos entre los que todo el tiempo nos comunicamos, está simultáneamente estableciendo esa relación con el conocimiento y el papel a través del cual se involucra en él. Si bien la universidad no ofrece una gran cantidad de cursos dedicados a la literatura per ce, puedo decir con seguridad que este curso de la línea lingüística no se dirige a otra dirección, sino que me da la oportunidad de articularlo con mi formación como docente en lengua materna y literatura.
Bibliografía
- Van Dijk, T. El discurso como estructura y proceso: el estudio del discurso. Editorial Gedisa, Barcelona, 2000. (p. 17-50)
- Martínez, M. C. Estrategias de lectura y escritura de textos. Perspectivas teóricas y talleres: situación de enunciación, 2002.
- D. Cassany, Aproximaciones a la lectura crítica: teoría, ejemplos y reflexiones. Universidad Pompeu Fabra.
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